Grupo de Hombres por la Abolición de la Prostitución

Saturday, April 01, 2006

"El único derecho que se defiende es el de los 'clientes'"


Peter Szil, psicoterapeuta


LA VANGUARDIA - 16/02/2006De qué derechos hablamos? ¿de los del prostituidor a tener libre acceso? Porque plantearlo como el derecho de la persona a prostituirse es una trampa: se estaría defendiendo el derecho de los llamados clientes a tener acceso a los tres orificios de una mujer - vagina, boca y ano- en los que introducir su pene, mano u objetos. La prostitución no es otra cosa que violencia enmascarada en un trato económico. La persona que recurre a otra que se prostituye recibe lo que de otra forma sólo lograría a través de la violencia. Si un grupo de mujeres abogara por su derecho a ser pegadas estaría claro que en realidad defienden el derecho de los hombres a pegar.

Y al Gobierno no se le ocurriría cambiar su postura sobre los malos tratos, donde prevalece el derecho de la víctima a ser protegida y se niega el derecho del maltratador a pegar. No lo vería compatible con los derechos humanos de una sociedad moderna. " En el concepto jurídico de las sociedades modernas se halla el concepto kantiano de que el ser humano no puede ser instrumento de la voluntad de otro, sino que todos los seres pensantes tienen derecho a ser una finalidad en sí mismos. Con perspectiva de género, está claro que aún queda por resolver el tema de la prostitución, donde sociedad, políticos e intelectuales se desvían de ese principio, como hicieron hace 50 años con los malos tratos y, hace 200, con la esclavitud. Intelectuales como, por ejemplo, Rosa Montero reconocen que es una esclavitud, pero que hay que regularla. Lo coherente sería observar que la esclavitud, por definición, debe abolirse, no normalizarse o regularizarse".

"Existe una conexión entre prostitución y violencia de género"

Federico Javaloy, catedrático de Psicología Social de la UB


LA VANGUARDIA - 16/02/2006Si la identificamos como un problema de derechos, tendemos a escoger la vía de la libre opción, porque en este país somos muy liberales. España ha hecho un gran cambio de valores sobre moralidad, sexualidad, religión... se la llama la Holanda del sur. Pero cuando se comprueba que el 95% de las prostitutas están coaccionadas y sin papeles, no se puede entender como un problema de libertades de ese 5% de voluntarias, sino de violencia de género. España no es Suecia, no tiene su perspectiva histórica. Construyámosla. La solución viene por esa experiencia de un país liberal que abole la prostitución tras 20 años de debate. No tenemos tanto tiempo, pero sí un marco favorable: la ley de violencia de género, que ha dejado el terreno abonado para el debate.

" La conexión entre prostitución y violencia de género es evidente: ha brotado de la opresión de esta sociedad patriarcal hacia la mujer, en la que un género se proclama superior al otro y se construye gran parte del orgullo masculino a costa de degradar la dignidad de la mujer. Pero se ha hablado poco del tema. Vemos desconexión entre lo que dicen políticos, feministas, prostitutas... la población lo observa desde la perspectiva de las libertades. ¿Por qué no se les va a permitir ejercer su profesión como se permiten conductas sexuales alternativas? Al mismo tiempo, la que intenta ser igualitaria es una sociedad de libertades y derechos humanos. "¿Donde acaban los derechos los derechos individuales y empiezan los colectivos? Es el gran problema de este siglo y las viñetas de Mahoma son un ejemplo.

Falta debate para distinguir lo que es derecho a la libertad de opción y uno más elemental: a la integridad física y moral de la persona, que quedaría dañado por la violencia de género. Se corre el peligro de ser muy benigno con algunas prostitutas sin ayudar a la masa desgraciada, como reconoce la canción de Manu Chao para Princesas,cuyo Goya fue recogido por una prostituta. ´Yo sé que un día vendrá mi suerte: me vendrá a buscar a la salida un hombre bueno, para toda la vida y sin pagar...´ " Urge una estrategia de transición desde la situación permisiva actual a una sociedad sin prostitución. No estamos preparados para la tolerancia 0, podría traer efectos contrarios. Si se crea debate, puede haber un cambio de conciencia y en un par de años ver una ley regularizadora como obsoleta".